Aýna, retando la naturaleza

Siempre está mi tierra. Recojo mis sonrisas cada vez que vuelvo a ella y me las llevo de nuevo allá donde voy.

En la sierra del Segura, entre las paredes de la Sierra del Segura.

Si un día vi este pueblo bonito, ahora lo veo más bello que nunca. Ese pueblo que fue escenario de una película como “Amanece, que no es poco”.  Absurda, surrealista, como la misma vida en ocasiones.

Si queréis disfrutad de unas vistas preciosas y de la gastronomía manchega sin duda es una de las mejores opciones.

A tan solo 60 km de Albacete tomando la carretera CM-3203, esta ruta está especialmente destinada para los amantes de la moto con curvas enlazadas y diversión asegurada, además de una vistas extraordinarias.

Mirador del Diablo

El primero de los miradores que encontramos según nos acercamos al pueblo de Aýna es el Mirador del Diablo. Siempre me han atraído los miradores.

Vista desde el Mirador del Diablo.
Vista desde el Mirador del Diablo. Aýna, la Suiza manchega.

La panorámica desde el mirador es impresionante, se divisa el valle, las zonas de escalada y el pueblo retando la naturaleza.

Mirador del Sidecar de La Rodea, “Amanece que no es poco”

El siguiente punto de parada será el Sidecar de La Rodea. Las vista algo menos espectacular que la anterior, no deja de ser bella.

Se abre la carretera en la curva conocida como La Rodea grande generando un balcón para el recreo turístico.

Sidecar de La Rodea. Ayna
Sidecar de La Rodea. Aýna

En este lugar encontramos el Sidecar que aparece en la película. Imposible no parar.

La Plaza Mayor

En la Plaza Mayor, peculiar por utilizarse en fiestas como plaza de toros, se encuentra un olmo centenario que entre el público que se sienta en la grada sobrevive el pasar de los años.

Grada de la Plaza Mayor de Ayna.
Grada de la Plaza Mayor de Aýna. En fiestas la plaza se utiliza como plaza de toros.

Paseando por Aýna

Paseando por las estrellas calles del pueblo, huele a pan recién hecho, magdalenas, … un olor que te atrapa. Miras el escaparate de la panadería y en menos de lo que has pensado estás dentro, no sabes ni  por qué dulces decidirte.

Dulces de Aýna.

Si has abierto apetito con el oler en sus calles, en nada llega la hora de comer y otra cosa no, pero mi tierra es tierra de comer bien. Nos gustan pucheros, potajes, calderetas, asadillos, migas, gachas, moje, atascaturras,… carne a la brasa y de postre dulces típicos ¡Me está entrando un hambre!

Este momento nos encanta, ¿verdad? Reserva mesa y prepárate para disfrutar.

En mi caso, esta última vez, chuletas a la brasa, unos huevos fritos y patatas, sencillo, pero ¿A quién no le gusta?

Pasea luego a la ribera del río Mundo y relájate escuchando el paso del agua.

 

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